Huyo.
Huyo de todo aquello que haga el intento de hacerme sentir cómoda. Huyo de todo
lo malo, como huyo de todo lo bueno. Huyo de situaciones, huyo de momentos.
Huyo de mí, e incluso de ti. Huyo de mis antojos, huyo de mis necesidades. Huyo
de todo lo que empiece a tomar forma de corazón. Huyo cuando olfateo aprecio y
huyo de recuerdos. Escapo. Escapo de mis pensamientos, me halan, me amarran,
pero lo logro, escapo. Escapo de mi carácter y escapo de escalofríos. Escapo de
sonrisas fingidas, y escapo, por si acaso, de sonrisas verdaderas. Escapo de lo
profundo y escapo, por sobretodo, de la introspección. Me alejo. Me alejo de
todo lo que tienda a parecerse a cuento de hadas, me alejo de la fantasía y me
alejo de la realidad. Me alejo hasta quedar en un yonosequé, que ni es ni no
es, ni está ni no está, ni parece ni no parece. Me alejo de la sociedad. Me
alejo básicamente de la incomodidad, pero no hablemos de la comodidad, porque
de eso también me alejo. Me alejo de los hombros donde puedo desahogarme, me alejo
por definitivo de las lágrimas. Me alejo del miedo, no, sí, no, vuelvo...
Miedo. No me alejo del miedo. Me alejo de las persecuciones de ''falta algo
acá''. Me alejo de los retos que me puedan dar estabilidad. Me alejo de tus
ojos, me alejo de los míos. Me separo, de todo aquello que no puedo controlar,
me separo. De las miradas y de los detalles, me separo. Del amigo fiel, del
compañero honesto y del falso, me separo. Me separo de ti, sin haberme juntado.
Me separo de mí, sin estar segura de haberme tenido. Me separo del ''separo''
vuelvo a separarme. Me quiero. Un momento, ¿me quiero? Huyo, escapo, me alejo y
me separo del sufrimiento, ¿y qué tengo? Aparto a todo el que no me entiende,
pero aparto a todo aquél que me entienda. Me aparto a mí. Me pierdo. Me
necesito. Reacción. Vuelvo. Vuelvo queriendo ser otra, sin haberlo dicho nunca
antes. Vuelvo queriendo no ser tan yo, vuelvo no queriendo sentir. Vuelvo con
aquel miedo que nunca se separo de mí, vuelvo queriendo significar algo más que
estas palabras. Vuelvo a gritar con palabras. Palabras. Lo único que no me he
quitado, mis palabras.