sábado, 31 de julio de 2010

Una infancia es sólo un recuerdo. Para alante.


Cuando somos niños, lo único que queremos hacer es crecer, pero es sólo porque nadie se atreve a gritarnos lo que nos depara el futuro. No nos dicen que el amor no es tan perfecto como lo pintan, no nos dicen que para llegar hacia el hay que caernos más de lo que caminamos. No nos dicen que eso de que un príncipe nos va a ir a rescatar cuando estemos completamente solas es pura mentira, y que la dura verdad es que nosotros mismos tenemos que luchar para levantarnos. No nos dicen que no todos tus amigos son confiables, a decir verdad, solo uno o dos de ellos lo son en verdad. Ni siquiera nos susurran al oído que las personas con las cuales nos rodeamos todos los días no estarán ahí para siempre, lo más probable es que estén poco. 

Nos ocultan todas esas cosas para pasar una infancia feliz pero nos damos cuenta de que hubiese sido más fácil esperar el golpe que recibirlo de sorpresa. Y a pesar de todo esto, unas personas (pocas personas) prefieren la realidad. La realidad de esa satisfacción que tenemos cuando llegamos a nuestro amor verdadero, heridos por todas las caídas que soportamos pero que al final sólo cuenta la persona que tienes a tu lado. La felicidad de que un príncipe no nos haya ido a rescatar, ya que si lo hubiese hecho, no hubiésemos aprendido que por algo tenemos dos brazos, dos piernas y un corazón fiel aunque a veces engañoso. El alivio de que no todos tus amigos son verdaderamente compañeros porque si todos lo fueran, no supiéramos valorar a esos dos que tenemos delante de nosotros. La bella realidad de poder recordar con alegría y júbilo a esas personas que a lo mejor no están, pero que nos recuerdan constantemente esos cambios que hicieron en nosotros y en nuestras obras.

¿Por qué en vez de quejarnos de que el futuro no fue lo que esperábamos no nos levantamos y luchamos para que el futuro fuera tal cual como lo esperábamos y hasta mejor?
¿Por qué quedarnos sentados, solos, esperándonos que nos vengan a rescatar? ¿Por qué no salimos nosotros a rescatar a una persona?
¿Por qué no sólo recordamos nuestra infancia mientras seguimos clavados en el presente?
¿Por qué no nos olvidamos de nuestros problemas por un instante y tratamos de llegar a ese amor?
¿Por qué en vez de quejarnos de que nuestros amigos nos traicionaron un día, disfrutamos a nuestros verdaderos amigos? 
¿Por qué no sólo vivimos y dejamos todo lo demás atrás?

No hay comentarios:

Publicar un comentario