Les contaré algo bastante curioso... Ya saben que mi publicación anterior fue sobre el miedo y mi intriga sobre que se puede hacer para pararlo. Lo publiqué hace como una hora y hace justamente 10 minutos recibí una llamada de un amigo cercano, me llamó llorando. Yo estaba paralizada escuchándolo llorar, no sabía qué hacer. Le pregunté que qué había pasado y finalmente me contestó: ''Parece que mi sobrinito, mi primer sobrinito, está enfermo. Y parece que tiene síndrome de down'' me quedé paralizada, normalmente en estas llamadas hablo poco y sólo escucho a la otra persona, me atreví a preguntar ‘‘¿Pero es seguro?'' y contestó: ''No, no es completamente seguro. Pero tengo mucho miedo’’... Inmediatamente me acordé de mi publicación, no le iba a contar nada, me sentí inútil y no quería decirle ''verás, no sé que hacer para parar el miedo'' como a los 5 minutos reaccioné y le dije en un tono de voz fuerte ''Cálmate, todo va a salir bien'' pero el no dejaba de llorar. Creo que esto contesta mi pregunta, hice una rápida deducción y es esta:
''El miedo no se puede combatir, ya que sería combatir contra nosotros mismos o con algo muy cercano a nosotros. El miedo no nos mantiene vivos, nos recuerda que estamos vivos y que es hora de arriesgarse. El miedo sólo aspira que cuando estemos en ese momento hablando por teléfono, llorando, desesperados, digamos con fuerza: ''No, no me vencerás'' y que nos levantemos y sintamos la fe de que todo va a salir bien. El miedo no es el que quiere que nos demos por vencidos, esa es sólo la patética excusa que nos inventamos cada vez que estamos tomando decisiones. El miedo es sencillamente saber que después de la tormenta viene el arco iris, que tienen que pasar cosas malas para que vengan las buenas. El miedo es arriesgar. El miedo es decidir. El miedo es tener fuerzas. El miedo es, sencillamente, no dejarse vencer''
No hay comentarios:
Publicar un comentario