Huyo.
Huyo de todo aquello que haga el intento de hacerme sentir cómoda. Huyo de todo
lo malo, como huyo de todo lo bueno. Huyo de situaciones, huyo de momentos.
Huyo de mí, e incluso de ti. Huyo de mis antojos, huyo de mis necesidades. Huyo
de todo lo que empiece a tomar forma de corazón. Huyo cuando olfateo aprecio y
huyo de recuerdos. Escapo. Escapo de mis pensamientos, me halan, me amarran,
pero lo logro, escapo. Escapo de mi carácter y escapo de escalofríos. Escapo de
sonrisas fingidas, y escapo, por si acaso, de sonrisas verdaderas. Escapo de lo
profundo y escapo, por sobretodo, de la introspección. Me alejo. Me alejo de
todo lo que tienda a parecerse a cuento de hadas, me alejo de la fantasía y me
alejo de la realidad. Me alejo hasta quedar en un yonosequé, que ni es ni no
es, ni está ni no está, ni parece ni no parece. Me alejo de la sociedad. Me
alejo básicamente de la incomodidad, pero no hablemos de la comodidad, porque
de eso también me alejo. Me alejo de los hombros donde puedo desahogarme, me alejo
por definitivo de las lágrimas. Me alejo del miedo, no, sí, no, vuelvo...
Miedo. No me alejo del miedo. Me alejo de las persecuciones de ''falta algo
acá''. Me alejo de los retos que me puedan dar estabilidad. Me alejo de tus
ojos, me alejo de los míos. Me separo, de todo aquello que no puedo controlar,
me separo. De las miradas y de los detalles, me separo. Del amigo fiel, del
compañero honesto y del falso, me separo. Me separo de ti, sin haberme juntado.
Me separo de mí, sin estar segura de haberme tenido. Me separo del ''separo''
vuelvo a separarme. Me quiero. Un momento, ¿me quiero? Huyo, escapo, me alejo y
me separo del sufrimiento, ¿y qué tengo? Aparto a todo el que no me entiende,
pero aparto a todo aquél que me entienda. Me aparto a mí. Me pierdo. Me
necesito. Reacción. Vuelvo. Vuelvo queriendo ser otra, sin haberlo dicho nunca
antes. Vuelvo queriendo no ser tan yo, vuelvo no queriendo sentir. Vuelvo con
aquel miedo que nunca se separo de mí, vuelvo queriendo significar algo más que
estas palabras. Vuelvo a gritar con palabras. Palabras. Lo único que no me he
quitado, mis palabras.
Día a Día
jueves, 22 de noviembre de 2012
martes, 21 de agosto de 2012
¿Si? ¿No? ¿Quizás?
Sólo susurralo, no hace falta decirlo en voz alta, y el suelo donde estoy parada comienza a temblar y todo mi cuerpo con él. Muchos le tienen miedo a la oscuridad, otros a las alturas, alguno que otro a algún insecto y ¿yo? Yo le tengo miedo a esa palabra. ''Decisiones'' y el pánico penetra en mi sangre, corre por mis venas y atropella todo lo que ve sin dejar nada a su paso. Sin mencionar el nudo en la garganta y ese vértigo que me ocasiona. No es algo nuevo, desde la primera vez que me hicieron decidir algo por mi misma fue así. ¿Qué quieres: pastica o nuggets? y mi mamá terminaba del desespero poniéndome los dos en el plato. Por supuesto, como todo en la vida, a medida que fui creciendo me resultó más difícil, me resulta más difícil. He descubierto que la raíz del problema es que desde niña descubrí que ''decidir'' significa abrir un camino, pero a su vez, cerrar otros. Eso es lo que me aterra, lo que dejo pasar, lo que dejo atrás. Está bien eso del destino, te lo compro. Pero... ¿por qué carajo el destino no te grita cuál es tu destino? ¿No se da cuenta que somos tan, digamos, necios como para quizás escojer algo que no estaba destinado para nosotros? Como les decía... Pánico. Lo más tedioso de tomar una decisión es pensar en las personas que están involucradas. Es decir, no sólo que ''cierras'' otros caminos, sino que en todo este lío están mezclados los sentimientos (claro está, como todos los líos). Las personas a mi alrededor me siguen repitiendo lo fácil y simple que es. ''Es sólo un sí, o un no... Sencillo!'' claro que es sólo una monosílaba, estudié primaria, pero... ¿Qué hay detrás de esa palabrita? Y así me encuentro ahora, ''en medio de la espada y la pared'' como solía decir mi abuela. Pero ella nunca me supo decir si hay que estrellarse contra la pared o clavarse la espada.
sábado, 19 de mayo de 2012
Carrera de velocidad. Participantes: El mundo y yo.
Y justo ese momento aparece... Ese momento cuando vas más despacio
de lo que el mundo va, todo se distorsiona, todo parece estar corriendo. Los
problemas salen disparados y parecen estar por encima de ti, sencillamente no
los alcanzas. Es ahí, concentrándote por seguir respirando, cuando deseas que
el mundo pare, que el universo se detenga por unos instantes, que te de tiempo
para inhalar, exhalar, analizar y seguir viviendo. Es ese momento en donde no
puedes más y lo único que pides es un descanso de la realidad.
Desear con todas
tus ganas, con todas tus fuerzas, que todo se congele unos instantes... No
quiero un futuro si aun no estoy claro con mi presente.
Lo cierto es que
ese deseo nunca se hace realidad. Por mas que año tras año se lo soples a una
torta, por mas que cada 11;11 lo digas en voz alta, por mas que cada pestaña se
te quede en el dedo... El mundo no para. El universo no te espera. Es despiadado,
si, te arrastra con todo lo que tiene, y como tal huracán, no puedes arremeter
contra su violencia.
¿Y entonces?
Y entonces nada,
lo único bueno de cuando comienza un huracán, es que sabemos que va a terminar.
En un punto todo parece estar por delante de ti, como si fuese un problema matemático
que no puedes resolver por mas que sumes, restes, multipliques y divides en tu
cabeza... ¿Mi consejo? Usa la calculadora. Vete a lo práctico. No des tantas
vueltas al mismo pensamiento, porque te atascas, y como consecuencia te quedas
atrás. Hay veces que pensar sólo te lleva a confundirte más; que tratando de
encontrar soluciones, consigues más problemas. Quizás hay que dejar que las
situaciones fluyan, ¿para qué frustrarse si sabemos que va a acabar? Porque
somos humanos, porque sentimos, porque nos duele. ¿Por qué sufrir, si sabemos
que va a sanar? Pregunta que se las arrojo a ustedes, porque yo no la pude
contestar.
La vida al final es una, hay que vivirla, aprovecharla al máximo.
Si el mundo corre, ese es su problema, yo tranquila atrás… que algún día lo
alcanzo.
sábado, 5 de mayo de 2012
¿Quererte?
Quererte no es fácil,
quererte es sufrir. Quererte es llenarme de miedos, quererte es esperar
decepciones. Quererte es mas bien como un deporte extremo. Quererte me lleva a lágrimas
y sospechas. Quererte a la vez es precioso, quererte es enamorarme cada día más
de un sentimiento. Quererte es tocar el cielo con mis dedos, es sentir el
viento en mi cabello. Es sentirme extraordinariamente única, y sentirte
inmensamente magnifico. Quererte es alejarme de la soledad y agarrarle el gusto
a la compañía. Quererte es vencer los miedos que me invaden por quererte.
Quererte es totalmente imperfecto, lo que lo convierte en algo enormemente
perfecto. El quererte me lleva al presente, cuando he vivido toda mi vida en un
pasado. Quererte me da esperanzas, pero a su vez, quererte, las destruye.
Quererte me agobia y me desespera. Quererte me ha hecho perder la cordura.
Quererte despierta algo en mí que me asusta, que al parecer siempre había
estado dormido. Quererte no facilita las cosas, pero las hace más bonitas.
Quererte me hace conocer un mundo nuevo, pero me priva de muchos otros. Quererte es arrebatarme esa seguridad que habita en mí, es que todo lo que tenga base, se derrumbe. Es algo gigantesco, en un mundo de enanos. Quererte supone hacer mi día a día mas sencillo, cuando en realidad lo hace mas arduo.
Quererte me agota, pero me encanta este cansancio.
Quererte es enredarme, pero me encanta este lio.
Quererte es marearme, pero me encantan estas vueltas.
Quererte es confundirme, pero que lindos estos pensamientos.
Quererte es llegar a nada, pero me encanta lo infinito.
Quererte es complicado, pero me encantan los retos.
Quererte es una contradicción, pero me encanta quererte.
Quererte me hace conocer un mundo nuevo, pero me priva de muchos otros. Quererte es arrebatarme esa seguridad que habita en mí, es que todo lo que tenga base, se derrumbe. Es algo gigantesco, en un mundo de enanos. Quererte supone hacer mi día a día mas sencillo, cuando en realidad lo hace mas arduo.
Quererte me agota, pero me encanta este cansancio.
Quererte es enredarme, pero me encanta este lio.
Quererte es marearme, pero me encantan estas vueltas.
Quererte es confundirme, pero que lindos estos pensamientos.
Quererte es llegar a nada, pero me encanta lo infinito.
Quererte es complicado, pero me encantan los retos.
Quererte es una contradicción, pero me encanta quererte.
sábado, 14 de enero de 2012
Año nuevo, libro nuevo
''Año nuevo, vida nueva'' y todos creemos que tenemos una oportunidad nueva de dejar el pasado atrás y seguir adelante... ''Pasa la página'' me repite Mamá, pero yo la verdad me aburrí de este libro. No quiero pasar la página, ni borrar y empezar de nuevo, ni siquiera arrancarle las páginas a este libro que tanto me ha ayudado a aprender a hacer fuerte y a valerme por mi misma y por mis palabras. Yo quiero crear otro libro, uno hecho por mí y para mí, uno en el que yo pueda elegir los personajes, sí, elegirlos. No que lleguen de la nada y arruinen todo mi cuento, porque en este nuevo libro no quiero que haya villanos. Quiero que este lleno de princesas, de superheroes, de magia y de color. Quiero que sea como un mundo extraño y desconocido, un mundo en que nadie conozca el odio, los miedos, el egoísmo y la avaricia.
Quiero que mi libro sea mi mundo. Quiero que no se quede plasmado en unas hojas, en un blog; quiero que suceda, que yo haga que sucedan.
Quiero plantearme metas que sean imposibles y hacerlas posibles. Porque sé que los sueños SÍ se hacen realidad, tal vez no para la gente normal, pero yo no estoy interesada en ese mercado, en el de la normalidad.
Quiero dejar una huella en ti, en él, y en ella tambíen. No por ustedes, quiero hacerlo por mí.
Quiero que mi cuento sea tan hermoso como los cuentos que leía cuando era niña, pero que no tenga un ''y vivieron felices para siempre...'' porque eso significaría que el libro terminó y habría que comenzar otro. No. Yo quiero que siempre se escriba en mi libro, los sucesos que ocurran van a hacer esas palabras que llenen mi libro. Quiero ver el mundo de otra manera, y quizás en este libro mi hada madrina me de los lentes necesarios.
Yo quiero este nuevo libro porque sé dentro de mí que merezco un nuevo comienzo. Y como en mi nuevo libro ''querer es poder, y poder es hacer'' quiero, puedo y lo hago!
Que disfruten mi nuevo libro, que no es de esos de hojas, portadas ni tinta de bolígrafos pero algunas páginas las plasmaré acá. ¿No se animan a hacer lo mismo? Cambien esos libros! Escriban cosas que valgan la pena.
Tú vales la pena.
Quiero que mi libro sea mi mundo. Quiero que no se quede plasmado en unas hojas, en un blog; quiero que suceda, que yo haga que sucedan.
Quiero plantearme metas que sean imposibles y hacerlas posibles. Porque sé que los sueños SÍ se hacen realidad, tal vez no para la gente normal, pero yo no estoy interesada en ese mercado, en el de la normalidad.
Quiero dejar una huella en ti, en él, y en ella tambíen. No por ustedes, quiero hacerlo por mí.
Quiero que mi cuento sea tan hermoso como los cuentos que leía cuando era niña, pero que no tenga un ''y vivieron felices para siempre...'' porque eso significaría que el libro terminó y habría que comenzar otro. No. Yo quiero que siempre se escriba en mi libro, los sucesos que ocurran van a hacer esas palabras que llenen mi libro. Quiero ver el mundo de otra manera, y quizás en este libro mi hada madrina me de los lentes necesarios.
Yo quiero este nuevo libro porque sé dentro de mí que merezco un nuevo comienzo. Y como en mi nuevo libro ''querer es poder, y poder es hacer'' quiero, puedo y lo hago!
Que disfruten mi nuevo libro, que no es de esos de hojas, portadas ni tinta de bolígrafos pero algunas páginas las plasmaré acá. ¿No se animan a hacer lo mismo? Cambien esos libros! Escriban cosas que valgan la pena.
Tú vales la pena.
MAF
lunes, 25 de julio de 2011
''Soy fuerte''
La cuestión es que son necios y testarudos, no me dejan tranquila. A veces, cuando los alejo, percibo que regresan con más fuerza que antes, y tratan de adueñarse de mí. Pero yo, no me dejo. ''Soy fuerte'' lo repito de los dientes hacia adentro unas 10 veces.
Después vienen con hambre, sí, hambre, quieren comer, quieren comerse esa parte de mí que no quiere que la coman, que quiere estar ahí por siempre. ''Soy fuerte'' esta vez 20 veces.
No sé si comieron por ahí, pero tienen sed, quieren beberse todo el líquido que compone esa parte mía, que es tan mía, que no es nadie más. Es mía y ellos no se la van a beber. ''Soy fuerte'' y llego a 25 esta vez.
Luego vienen bravos y tormentosos, esta vez sólo quieren hacerme daño. Hacen un pacto con mi mente, la chantajean y mi mente se vuelve esclava de ellos. Qué fácil se vendió mi mente. Ahora no para de hablarme y de decirme lo estúpida que estoy siendo. ''Soy fuerte'' y vamos por 30.
Mi mente y mi corazón siempre andan discutiendo, pero parece que ésta vez se pusieron en el mismo bando. Mi mente le dijo algo a mi corazón, lo sé, porque ahora él no me deja tranquilo. Y ellos, oh, ellos son hermanos de mi corazón. Nunca me dejarán tranquilos, pero yo, yo... ''Soy fuerte'' y vuelvo a sacar fuerza 37 veces.
Ésta vez algo distinto está ocurriendo, parece que todo mi cuerpo y mi mente se han vuelto contra mí, esa parte mía (muy mía) no quiere ceder, quiere luchar, quiere ser el caparazón duro de romper que siempre ha sido, pero ésta vez algo está pasando. Soy yo, yo me dejo convencer poco a poco, estoy escuchando a mi mente, estoy razonando con mi corazón, y a ellos, a ellos les estoy abriendo el paso. Se están comiendo esa parte mía, ahora la devoran... Pero mi parte es dura. No se dejará. ¿Y yo? ¿Yo me dejaré? Las dudas albergan en mi mente, no, ahí no, ellos han tomado el control allí también. Tengo que gritar, tengo que gritar ''SOY FU...'' ¿Qué pasa? ''SOY FUE...'' se me quiebra la voz. ¡NO! Ellos quieren reinar en mis palabras también, no no y no.
Me harté de ellos, sí, de ellos, de mis SENTIMIENTOS, ellos no van a entrar, no los dejaré entrar. Y, y, y, ''SOY FUERTE'' 100 veces para que no puedan pasar.
Después vienen con hambre, sí, hambre, quieren comer, quieren comerse esa parte de mí que no quiere que la coman, que quiere estar ahí por siempre. ''Soy fuerte'' esta vez 20 veces.
No sé si comieron por ahí, pero tienen sed, quieren beberse todo el líquido que compone esa parte mía, que es tan mía, que no es nadie más. Es mía y ellos no se la van a beber. ''Soy fuerte'' y llego a 25 esta vez.
Luego vienen bravos y tormentosos, esta vez sólo quieren hacerme daño. Hacen un pacto con mi mente, la chantajean y mi mente se vuelve esclava de ellos. Qué fácil se vendió mi mente. Ahora no para de hablarme y de decirme lo estúpida que estoy siendo. ''Soy fuerte'' y vamos por 30.
Mi mente y mi corazón siempre andan discutiendo, pero parece que ésta vez se pusieron en el mismo bando. Mi mente le dijo algo a mi corazón, lo sé, porque ahora él no me deja tranquilo. Y ellos, oh, ellos son hermanos de mi corazón. Nunca me dejarán tranquilos, pero yo, yo... ''Soy fuerte'' y vuelvo a sacar fuerza 37 veces.
Ésta vez algo distinto está ocurriendo, parece que todo mi cuerpo y mi mente se han vuelto contra mí, esa parte mía (muy mía) no quiere ceder, quiere luchar, quiere ser el caparazón duro de romper que siempre ha sido, pero ésta vez algo está pasando. Soy yo, yo me dejo convencer poco a poco, estoy escuchando a mi mente, estoy razonando con mi corazón, y a ellos, a ellos les estoy abriendo el paso. Se están comiendo esa parte mía, ahora la devoran... Pero mi parte es dura. No se dejará. ¿Y yo? ¿Yo me dejaré? Las dudas albergan en mi mente, no, ahí no, ellos han tomado el control allí también. Tengo que gritar, tengo que gritar ''SOY FU...'' ¿Qué pasa? ''SOY FUE...'' se me quiebra la voz. ¡NO! Ellos quieren reinar en mis palabras también, no no y no.
Me harté de ellos, sí, de ellos, de mis SENTIMIENTOS, ellos no van a entrar, no los dejaré entrar. Y, y, y, ''SOY FUERTE'' 100 veces para que no puedan pasar.
sábado, 18 de junio de 2011
Una vez más, abuelito.
Abuelito, abuelito querido, son tres palabras: no es lo mismo.
No es lo mismo sin ti, abuelito, nada es igual. Todo cambió, todo se distorsionó.
Tengo miles de recuerdos, pero no quiero recordarte, cada vez que tu imagen pasa por mi mente, lágrimas recorren mis mejillas. Abuelito, a veces siento que no te aproveché lo suficiente, que te pude haber dado más abrazos y más besitos. Pero después mi mente hace un viaje hacia mi infancia, y ¡vaya que te disfruté!
¿Recuerdas todas las galletas que me diste? nunca te negabas a darme una. Mi mamá te peleaba y te peleaba: ''Deja de darle esas galletas papá, después no come'' pero con tal de verme con una sonrisa y comiendo, te hacías el sordo y no la escuchabas.
Siempre me decías que era bella. Cuanto alimentaste mi ego abuelito.
Nunca entendí lo bella que te parecía hasta que me comencé a parecer a abuelita, todo tenía sentido, era la imagen viva del amor de tu vida. Supongo que tú fuiste el primero en darte cuenta.
Oh, abuelito, no quiero volver a estar en esa posición de nuevo.
Creo que todavía no estoy consciente de que te fuiste. Quizás todavía espero el día en el que visite a abuelita y que tú estés allí, con tu café Latte. Café Latte con pitillo, si no era con pitillo, no lo querías.
Quiero comprarte un café más.
Quiero llevártelo una vez más. Hacerte caricias en tu cabeza, porque cabello, no tenías abuelito.
Quiero poder escuchar otro chiste saliendo de tu boca.
Quiero pasar una navidad más, admirando tu camisa de renos.
Quiero escucharte decir ''No mi amor, no mi amor'' cuando te negabas a algo.
Quiero verte, una vez más, abuelito.
Una vez más.
Una vez más.
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