No es lo mismo sin ti, abuelito, nada es igual. Todo cambió, todo se distorsionó.
Tengo miles de recuerdos, pero no quiero recordarte, cada vez que tu imagen pasa por mi mente, lágrimas recorren mis mejillas. Abuelito, a veces siento que no te aproveché lo suficiente, que te pude haber dado más abrazos y más besitos. Pero después mi mente hace un viaje hacia mi infancia, y ¡vaya que te disfruté!
¿Recuerdas todas las galletas que me diste? nunca te negabas a darme una. Mi mamá te peleaba y te peleaba: ''Deja de darle esas galletas papá, después no come'' pero con tal de verme con una sonrisa y comiendo, te hacías el sordo y no la escuchabas.
Siempre me decías que era bella. Cuanto alimentaste mi ego abuelito.
Nunca entendí lo bella que te parecía hasta que me comencé a parecer a abuelita, todo tenía sentido, era la imagen viva del amor de tu vida. Supongo que tú fuiste el primero en darte cuenta.
Oh, abuelito, no quiero volver a estar en esa posición de nuevo.
Creo que todavía no estoy consciente de que te fuiste. Quizás todavía espero el día en el que visite a abuelita y que tú estés allí, con tu café Latte. Café Latte con pitillo, si no era con pitillo, no lo querías.
Quiero comprarte un café más.
Quiero llevártelo una vez más. Hacerte caricias en tu cabeza, porque cabello, no tenías abuelito.
Quiero poder escuchar otro chiste saliendo de tu boca.
Quiero pasar una navidad más, admirando tu camisa de renos.
Quiero escucharte decir ''No mi amor, no mi amor'' cuando te negabas a algo.
Quiero verte, una vez más, abuelito.
Una vez más.
Una vez más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario